viernes, 9 de septiembre de 2016

TRASFONDO taller de escritura creativa, segunda temporada, te espera


TALLER DE ESCRITURA CREATIVA "TRASFONDO", segunda edición, te espera
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OCHO miércoles: DESDE el 21 de sept-2016 / de 17:30 a 19:30. Información: 0978802236
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Aprender a sacar provecho de las propias ideas, motivar la creatividad e introducirnos en el análisis de contenidos literarios (textos personales y obras universales): SER ESCRITORES.
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Dos horas por sesión de exploración personalizada de tus necesidades expresivas.
Perder el miedo a sentir, a expresarse y a la hoja en blanco.
Dinámicas de integración y desarrollo de la creatividad aplicados a la literatura y a la creación propia.
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LECTURAS RECOMENDADAS / entrevistas a escritores invitados
Las propuestas están preparadas para desencadenar nuevos textos o potenciar los que han creado los asistentes.
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Cuento /poesía / grafitti / novela / humor / microrrelato / asesoría y evaluación de proyectos para publicación / diálogo/discusiones guidadas / foros / cuento colectivo /
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Taller de "corte y corrección" / armar frases / "el muro descascarado" / "diccionario de palabras inventadas" / "usos nuevos para objetos viejos" / "la historia en aquella foto" / "un paseo escrito" / "entrevistas marcianas" / "inicio y fin del cuento" / "Yo soy…" / "el objeto de mis sueños" / "un poema para ti" / "mi libro: mi mascota" / chistes / mis mejores mentiras / una carta triste / investigando grafittis / historias y frases "teatralizables" / la orquesta de las palabras / contar escenas cotidianas / mi legado a la historia / ...y mucho más.
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FACILITADOR Carlos Vallejo: Premio nacional de literatura “Aurelio Espinoza Polit / Premio nacional ”César Dávila Andrade” (Min. de Cultura) / Promotor cultural / Menciones honoríficas en bienal de cuento “Pablo Palacio” / Editor / Facilitador de talleres literarios / Gerente de 4NORTES editores.
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Dir: Moreno Bellido E640 y Amazonas (cerca del CC El Jardín)
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COSTO DE LAS OCHO SESIONES: $150 o también 2 cuotas mensuales de $80.
Entregaremos becas a 2 participantes mediante evaluación previa.

Abrazos cordiales,
CARLOS VALLEJO M.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Taller de escritura creativa TRASFONDO – María Sara Jijón



En Quito, hasta un elefante puede desaparecer

Allá por el año de 1920 llegó al Ecuador el profesor austríaco Franz Spillman para dar clases en la Universidad Central del Ecuador. Al llegar a Quito quedó enamorado de la ciudad, a pesar de que los primeros días el pobre hombre se pasó -con un soroche del san flautas- encerrado en el Hotel Majestic, que quedaba a pocos pasos de la sede de la universidad, ubicada, en ese entonces, en la García Moreno y Espejo.

Además de dar clases, Spillman debía organizar el Gabinete de Ciencias Naturales y las colecciones paleontológicas producto de las excavaciones realizadas en varios puntos del territorio nacional.


Le gustó tanto el Ecuador a Spillman que en lugar de quedarse solo cinco años, se quedó muchos más, disfrutando de la naturaleza de nuestro país. Su trabajo de paleontólogo lo obligaba a recorrer gran parte de la sierra y costa del país. 

La más bella criatura por él estudiada y analizada fue la encontrada en las excavaciones realizadas el año de 1928 en Angamarca, sector Alangasí, en las afueras de Quito. Se trataba del más completo esqueleto de mastodonte encontrado en nuestro país. 


La traída del esqueleto desde Alangasí hasta Quito fue toda una odisea. Se lo tuvo que traer con mucho cuidado para que no se extraviara ni malograra ni una pieza. La llegada de este magnífico espécimen al Centro Histórico de Quito, en carreta, fue recibida con aplausos y vítores por profesores y estudiantes de la Universidad, así como por los transeúntes que paseaban por la Plaza Grande. La noticia ocupó la primera plana del diario El Comercio de la capital. 

Una vez emplazado el esqueleto del mastodonte, en uno de los salones de la antigua casona universitaria, la gente lo pudo visitar. El profesor Spillman, personalmente, en su chapucero español, daba las explicaciones relacionadas con las características específicas de este magnífico hallazgo. 

Un dato que llamaba la atención de todos los visitantes fue el conocer que en el cráneo del mastodonte, al cual muchos llamaban con cariño Spilli (como si fuera hijo de Spillman), se encontró clavada una punta de flecha de obsidiana. El hecho permitió a los estudiosos pensar que este espécimen en particular habría sido cazado por individuos pertenecientes a la cultura Inga. Muy interesante fue verificar que el espécimen encontrado y estudiado vivió hace nueve mil años, que es cuando los primeros seres humanos se asentaron en los alrededores del Ilaló.

El mastodonte siguió recibiendo visitas diarias hasta que la gente se aburrió.


El pobre “elefantito” (como muchos le llamaban) volvió a ser noticia cuando en el año de 1929 un voraz incendio en la Universidad Central “borró” todo vestigio del mastodonte andino encontrado en Alangasí. Todos se sorprendieron al ver que en el Salón en donde había estado expuesto el mastodonte, luego del incendio, no quedó ni un huesito. 


Esta historia me la contó mi abuela en infinidad de ocasiones, pues cuando ella era pequeña su padre la había llevado a visitar varias veces el mastodonte.

Cuál no sería mi sorpresa muchos años después al encontrar a nuestro Spilli en un Museo de Ciencias Naturales de la universidad de un pueblito de Francia, cuando lo visitábamos con mi hija Rebeca. 

Rebeca, quien conocía la historia del desaparecido "elefantito" quiteño de Alangasí, se quedó de una pieza cuando leyó en la placa explicativa del esqueleto de mastodonte, lo siguiente:


MASTODONTE ANDINE DE QUITO - Angamarca, Alangasí, Quito, Ecuador - 1928

Taller de escritura creativa TRASFONDO – Katy Puga




Energías lectoras

Simula leer. Inventa palabras que hagan juego con las ilustraciones de sus cuentos. Calma su ansia por conocer esas narraciones que carga en un bolso gris. Con sus trenzas largas y sus grandes ojos cafés, la pequeña niña lleva orgullosa varios libros. Sobresale uno color azul, como buscando ser leído. Ella, delgada y ágil pasea por toda su casa con las historias en sus hombros. Espera descubrir pronto a esas compañeras de cada día.Juan y las habichuelas mágicas es el primero que lee por sí sola. Se quedará en su memoria. Su pasta dura con fondo negro, sus letras grandes, sus trazos sencillos, su historia, le atrapan una y otra vez. Para leerlo se sienta y apoya el libro en una pequeña mesa. Un protocolo natural pero necesario para iniciar esta aventura.

Muere por saber cómo se las arregla Juan para ayudar a su madre, así que no demora en llegar a su final. En las siguientes lecturas saborea la historia. Se pregunta. Imagina otros finales. Siempre se detiene en la misma página. Se sube a ese inmenso árbol frondoso y acompaña a Juan en su búsqueda. Aunque la historia no cambia, cada vez que llega ese punto, se angustia por el protagonista. Siempre se filtran las mismas preguntas en su cabeza ¿y si esta vez lo descubren?, ¿por qué es pobre Juan?, ¿dónde está su papá?, ¿va a la escuela?, ¿sabe leer?

Con cada cuento que cae en sus manos, su mente se inquieta, busca otras tramas, distintos desenlaces. Duerme buscando soluciones para que Hansel y Gretel escapen y encuentren su camino a casa. Hurga otros cuentos. Otras historias. Más emociones.

Un día, un libro pequeño con hojas de papel periódico, cayó en su pupitre. En la portada una niña rubia de trenzas largas, flequillo y un disimulo de sonrisa. Una joven huérfana, pobre y no muy querida. Era lazarillo de un chico ciego. Marianela, una historia con la que no logró engancharse. Odió el libro. Odió la historia. Odió cada deber sobre ese libro. Y más aún escribir el consabido resumen.

¿Qué no le gustó?, ¿la historia?, ¿la forma del libro?, ¿la letra pequeña?, ¿el papel suave y delgado? Lo cierto es que la hora de clase se convirtió en un verdadero martirio para esa pequeña de ocho años. Se resistía hacer los trabajos sobre esta novela. Esperaba hasta el domingo en la noche para garabatear algunas palabras sin gracia. Rezaba para que suceda un milagro y no tener esa materia o que llegue un ángel y haga el resumen por ella. Fin de la lectura.

Por muchos años no hubo forma de que se atreviese a abrir un libro. Los miraba con recelo. Los relegó. Dejó de utilizar su bolso gris. O tal vez lo cargaba vacío. Eso ya no importa.

Con su cabello castaño, su moño sencillo, su rostro transparente, la profesora exigía un deber que para ella no era nada del otro mundo. Asustada la niña llegaba a casa a cumplir con su tarea. Le costaba avanzar con la lectura. Imaginaba a Marianela desdichada y presa de una vida nublada.

-¿Ya hiciste los deberes? Preguntaba su madre

-Eh… aún me falta ese libro, contestaba ella entre dientes.

¡Cuánto sufría tener que hacer la tarea!

¡Aaay! Otra vez el bendito resumen. Otra vez buscar el significado de esas palabras raras.

¿Por qué más bien no preguntaba qué haría ella si fuese Marianela? O ¿Cómo le podía ayudar a escapar de esa vida?

Tal vez ella odiaba ser profesora, como la niña odiaba el libro.

La vida de lectora de la pequeña se estancó por un largo tiempo. Su memoria queda en blanco al tratar de recordar otras novelas. En algún escondite de su memoria quedan: Corazón, Canción de Navidad, Ilusiones, El Principito.

Al llegar a casa, ella jugaba en el parque con sus amigas, con sus hermanos. Paseaba en bicicleta. Visitaba a su prima. Iba a la piscina con su padre, veía televisión, pero a leer no se animaba. Sus energías lectoras solo le alcanzaban para cumplir con los libros que le exigían en la escuela y de los que no podía escapar. Aprendió a cumplir con esas tareas de forma rápida. Su curiosidad e interés cayeron en un letargo del que le tomó tiempo salir.

“Me llamo Eva, que quiere decir vida”, fue la voz que, a sus quince años, le animó a dejar sus prejuicios e iniciar su reencuentro con la lectura. No tardó en dejarse envolver por las aventuras de la protagonista, y por su genialidad para inventar historias que le llevaron a hacer amistad con Huberto Naranjo, su compañero de andanzas. ¡Cómo hubiera querido tener un amigo tan leal! ¡Cómo hubiera querido vivir en carne propia, algunas de esas hazañas!

Cada personaje que entra a la vida de Eva le sorprende. Su vitalidad y alegría la seduce por completo. Una escritura natural, una historia con vida propia. Un regalo que abrió una pequeña ventana por la que se deslizaron con paciencia otras narraciones encontradas al husmear el cuarto de su hermano mayor.

En esa habitación nítida y ordenada en exceso por un chico de dieciocho años, nunca faltaba un grupo de libros en el velador. Algunos señalizados con perfección, otros con huellas de haber sido leídos y releídos a media luz. La innata curiosidad que desde niña le acompañó, al igual que una voz sutil le animaban a tomarlos, algunos parecían llamarla, o es lo que ella quiso pensar para justificar sus robos. Los llevaba a hurtadillas a su cuarto para ojearlos. Eran cuentos cortos que los leía en una tarde y luego los volvía a colocar en el sitio exacto para que su hermano no note su intromisión.

Plácida y sostenida fue su reconciliación con los libros. De pronto, casi sin percibirlo, el miedo soltó su mano y se descubría leyendo a autores desconocidos, con unos se quedaba, a otros los dejaba con la certeza que ya llegaría su momento, como si en esa espera su paladar se preparara para degustar algo nuevo.

Poco a poco comprendió que en la lectura como en la vida, todo tiene su justo tiempo. Que los libros tienen su propio espíritu y que la magia sucede mientras se descubre esa energía que inevitablemente nos hace vibrar por dentro, nos hace olvidar del mundo exterior y nos permite disfrutar de un tiempo inventado.

Taller de escritura creativa TRASFONDO – Elizabeth Terán




Te espero con la poesía

¿Dónde estás?

Prometes que vendrás
y la soledad me sigue mirando piadosa

Espero tus cartas
¡no quiero correos electrónicos!
Quiero tocar tus letras
y destruir este infierno de solos

Mientras te espero
la poesía te seguirá invocando
entre libros y recitales

Ven, que se apaga
de a poco
la existencia 



La Pía

Ella tiene carácter fuerte; quizás sea porque nació en una provincia fría, al norte del Ecuador. Sí, dicen que el clima influye en el carácter de las personas; por eso, acaso, en Europa, sus habitantes no saludan de manera amigable como los latinos. Algunos, como los alemanes, mantienen un tono fuerte y pareciera que están molestos.

Algo similar sucedía con la abuela. No le gustaba saludar con beso en la mejilla; y, aunque retorcía un poco la boca, solo toleraba que un pico de un nieto marque su cachete blanco.

En Navidad, ella tomaba la iniciativa de llamar a sus diez hijos para invitarlos a rezar la Novena. Le gustaba organizar la Nochebuena con el propósito de ver a su creciente familia junta.

Pía sabe cuántos nietos y bisnietos tiene. Conoce sus fechas de nacimiento incluso mejor que lo que saben sus hijos. Sabe de memoria, además del nombre de nueras y yernos, cada uno de sus apodos que con astucia, y según ciertas características ella misma les ha bautizado: La pastusa, por sus ocurrencias; La gitana, por llevar exceso de joyería en cuello y manos; El milico, porque siempre andaba vestido con su uniforme verde oliva y presumía la metralleta que utilizó en la Guerra del Cenepa; y, El negro, a quien lo consideraba el menos agradable por el color de su piel. Sus hijas compartían la picardía de Mamá Pía.

La Pía siempre enviaba fundas de caramelos y regalos un par de días antes de la Navidad. Parecía que no le importaba la edad de sus nietos ni su estado civil: niños, adultos, solteros, casados o divorciados recibían un detalle de su parte. Yo, por ejemplo, a mis veinte años recibí un prendedor de un ángel dorado con alas color vino y adornado con brillantes, por supuesto, acompañado con su respectiva funda de caramelos. Un prendedor que alguno de mis tíos le regaló a la Pía por el Día de la Madre envuelto dentro de una cajita. A mi presente no he usado, no vaya ser que mi tío o tía me acuse de que le he robado a la abuela. Así que por ahí anda, en mi joyero de los recuerdos.



Ella se llama Jorge

UNO
Él era muy guapo. Su rostro mestizo, ojos cafés, cabello rizado rubio; alto, de aspecto atlético. Calculo 39 años en su apariencia de 29. No me importó que le gusten los hombres. Lo traté como si fuera mi mejor amiga y bebimos una jaba de cerveza. Conversamos sobre nuestras vidas hasta que el alcohol de la bebida de cebada surtió efecto. En ese momento él no fue mi amiga sino un hombre. Fue la mejor y más diabólica noche bohemia que pasamos juntos.

DOS
Y bueno papá, como te iba contando, pues, al parecer él se olvidó el preservativo y me sentía rara. Fui a la farmacia a comprar una prueba casera de embarazo y marcó positivo.

TRES
Le confesé lo del embarazo a mi amigo gay y me condicionó: que si no quiero ser madre soltera le deje a él el papel de madre y que por lo tanto yo tome la apariencia de hombre.

CUATRO
Así que tranquilo, papito. Desde hoy seré Jorge y me iré a vivir con Luisa. Formaremos una familia. Espero que nos visites-, le expliqué.

CINCO
Nunca, pero nunca, pensé que esta noticia alegraría a mi padre, quien, como en la gran mayoría de hogares, ha llevado con mi madre una relación heterosexual y tradicional, como la más normal del mundo.

SEIS
Papá será abuelo por segunda vez y no le importa que su nieto sea hijo de una familia gay. Es más, me confesó que jamás quiso tener por primogénito a una niña, sino a un niño, por eso aprobó que desde ahora me llame Jorge.

SIETE
"Querida hija, o mejor dicho, Jorgito, cuando conocí a Luisa, tu pareja, la vi tan hermosa con sus exuberancias, que, aunque no sean naturales, le quedan bien en ese cuerpo que alguna vez fue plano como el mío. Me cuesta decírtelo, pero la verdad es que no resistí la tentación de acercarme a ella, tocarla y... entre los dos brotó el mismo deseo. Nos besamos tanto, por curiosidad al inicio y deseo las siguientes ocasiones, que me olvidé que Luisa fue hombre alguna vez. Me dejó tocar sus pechos, sus nalgas, todo su cuerpo; y esto sucede cada madrugada, luego de que tú te vas para el trabajo. Perdóname, Jorge, pero lucharé para que Luisa sea solo mía. No me importa arrebatártela porque nada de aquí fue tuyo".



Ascensor 

Piso 10 
               Cuerpos quemados

Piso 9
               Un par de copas de vino

Piso 8 
                Ven a recoger las sábanas de seda

Piso 7
               Te espero entre las cortinas

Piso 6
               Inciensos, pachuri, saumerio

Piso 5
               Corbata, pantalón, falda y randas

Piso 4
               Poemas de Neruda, música de Aute y Sabina

Piso 3
               La secretaria agenda su cita

Piso 2
               La luna llena se encuentra con la noche


Piso 1
               Tacones, mocasines apresurados

Planta Baja
               -Al piso 10, por favor


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Taller de escritura creativa TRASFONDO - Lichi Brito



Juegos siderales

Traviesas juegan, se esconden, se buscan, saltan y corren. Realizan increíbles maromas, saltos mortales, el sapito, la media luna, el medio sol. Felices realizan su recorrido en el vacío, mientras saltan obstáculos siderales. El único testigo de estas travesuras es un hombre que, anonadado por la hermosura de las estrellas, sonríe al intentar comprender su juego.



Breve encuentro

Cada noche, mientras Penélope teje su cobija, sueña con el regreso del hombre que ama. Cada noche, cuando Odiseo mira la luna, sueña con tejer el camino a casa.
Momentáneamente se hallan en la lejanía. Luego vuelven a su realidad.


Escondites


Excavo profundo en tu pecho,
me meto dentro y sobrevivo en tu respiración.

Es que tu aire es mi aire.
Busco en tus ojos,
el universo se arma en ti. 


Engaño sutil

Escribir para perdurar,
para engañar a la memoria
y amenazar al olvido.

Escribir como un cuchillo afilado 
que corta en tajos al tiempo,
pedazos minúsculos que marcan nuestra existencia.

Nos volvemos eternos por un momento 
y somos finitos en el mismo instante.

Morimos lentamente mientras sonreímos plácidamente.

martes, 5 de abril de 2016

GESTIÓN EDITORIAL

GESTIÓN EDITORIAL 

4NORTESEDITORES


GESTIÓN EDITORIAL
4NORTESEDITORES ofrece un modelo personalizado de gestión editorial que incluye los siguientes servicios:
Gestión editorial integral o personalizada: gestión integral del proceso editorial de textos, desde la recepción de los artículos hasta su publicación, conservando la total autonomía del cliente en la toma de decisiones editoriales.
Inscripción y asignación de roles como revisores, autores, lectores, suscriptores, gestores, editores, editores de sección, correctores y gestores de suscripción.
Análisis diagnóstico y elaboración de medidas para mejorar el posicionamiento y visibilidad de su publicación.
Consultoría en estrategia editorial (orientada a la resolución de dudas e implementación de medidas para la mejora de la visibilidad de su publicación).
Subir, programar o “agendar” y publicar artículos.
Revisión, redacción y mejora de textos para la gestión editorial.
Contacto con revisores y gestión del proceso de revisión
Diseño de textos para la revista (ámbito temático, textos de presentación, textos para la interlocución con autores y revisores, etcétera).
Mantenimiento de la base de datos de colaboradores de su publicación (gestionando las altas y bajas de revisores, por ejemplo).
PRESUPUESTO PERSONALIZADO

Los servicios de GESTIÓN EDITORIAL varían sustancialmente de una publicación a otra. Aspectos como la cantidad de texto, el sistema de gestión de los originales, la periodicidad de la publicación o el volumen de aportes recibidos en un periodo de tiempo determinado hacen que estos servicios requieran un presupuesto personalizado, ajustado a sus necesidades y a la naturaleza y volumen de trabajo que conllevan. 4NORTESEDITORES puede asumir la totalidad de la gestión editorial si usted lo necesita. Pero también puede optar por contratar solo servicios específicos, como subir, agendar y publicar bloques de artículos; corrección de textos, programación editorial, diseño visual, etc.