Te espero con la poesía
¿Dónde estás?
Prometes que vendrás
y la soledad me sigue mirando piadosa
Espero tus cartas
¡no quiero correos electrónicos!
Quiero tocar tus letras
y destruir este infierno de solos
Mientras te espero
la poesía te seguirá invocando
entre libros y recitales
Ven, que se apaga
de a poco
la existencia
La Pía
Ella tiene carácter fuerte; quizás sea porque nació en una provincia fría, al norte del Ecuador. Sí, dicen que el clima influye en el carácter de las personas; por eso, acaso, en Europa, sus habitantes no saludan de manera amigable como los latinos. Algunos, como los alemanes, mantienen un tono fuerte y pareciera que están molestos.
Algo similar sucedía con la abuela. No le gustaba saludar con beso en la mejilla; y, aunque retorcía un poco la boca, solo toleraba que un pico de un nieto marque su cachete blanco.
En Navidad, ella tomaba la iniciativa de llamar a sus diez hijos para invitarlos a rezar la Novena. Le gustaba organizar la Nochebuena con el propósito de ver a su creciente familia junta.
Pía sabe cuántos nietos y bisnietos tiene. Conoce sus fechas de nacimiento incluso mejor que lo que saben sus hijos. Sabe de memoria, además del nombre de nueras y yernos, cada uno de sus apodos que con astucia, y según ciertas características ella misma les ha bautizado: La pastusa, por sus ocurrencias; La gitana, por llevar exceso de joyería en cuello y manos; El milico, porque siempre andaba vestido con su uniforme verde oliva y presumía la metralleta que utilizó en la Guerra del Cenepa; y, El negro, a quien lo consideraba el menos agradable por el color de su piel. Sus hijas compartían la picardía de Mamá Pía.
La Pía siempre enviaba fundas de caramelos y regalos un par de días antes de la Navidad. Parecía que no le importaba la edad de sus nietos ni su estado civil: niños, adultos, solteros, casados o divorciados recibían un detalle de su parte. Yo, por ejemplo, a mis veinte años recibí un prendedor de un ángel dorado con alas color vino y adornado con brillantes, por supuesto, acompañado con su respectiva funda de caramelos. Un prendedor que alguno de mis tíos le regaló a la Pía por el Día de la Madre envuelto dentro de una cajita. A mi presente no he usado, no vaya ser que mi tío o tía me acuse de que le he robado a la abuela. Así que por ahí anda, en mi joyero de los recuerdos.
Ella se llama Jorge
UNO
Él era muy guapo. Su rostro mestizo, ojos cafés, cabello rizado rubio; alto, de aspecto atlético. Calculo 39 años en su apariencia de 29. No me importó que le gusten los hombres. Lo traté como si fuera mi mejor amiga y bebimos una jaba de cerveza. Conversamos sobre nuestras vidas hasta que el alcohol de la bebida de cebada surtió efecto. En ese momento él no fue mi amiga sino un hombre. Fue la mejor y más diabólica noche bohemia que pasamos juntos.
DOS
Y bueno papá, como te iba contando, pues, al parecer él se olvidó el preservativo y me sentía rara. Fui a la farmacia a comprar una prueba casera de embarazo y marcó positivo.
TRES
Le confesé lo del embarazo a mi amigo gay y me condicionó: que si no quiero ser madre soltera le deje a él el papel de madre y que por lo tanto yo tome la apariencia de hombre.
CUATRO
Así que tranquilo, papito. Desde hoy seré Jorge y me iré a vivir con Luisa. Formaremos una familia. Espero que nos visites-, le expliqué.
CINCO
Nunca, pero nunca, pensé que esta noticia alegraría a mi padre, quien, como en la gran mayoría de hogares, ha llevado con mi madre una relación heterosexual y tradicional, como la más normal del mundo.
SEIS
Papá será abuelo por segunda vez y no le importa que su nieto sea hijo de una familia gay. Es más, me confesó que jamás quiso tener por primogénito a una niña, sino a un niño, por eso aprobó que desde ahora me llame Jorge.
SIETE
"Querida hija, o mejor dicho, Jorgito, cuando conocí a Luisa, tu pareja, la vi tan hermosa con sus exuberancias, que, aunque no sean naturales, le quedan bien en ese cuerpo que alguna vez fue plano como el mío. Me cuesta decírtelo, pero la verdad es que no resistí la tentación de acercarme a ella, tocarla y... entre los dos brotó el mismo deseo. Nos besamos tanto, por curiosidad al inicio y deseo las siguientes ocasiones, que me olvidé que Luisa fue hombre alguna vez. Me dejó tocar sus pechos, sus nalgas, todo su cuerpo; y esto sucede cada madrugada, luego de que tú te vas para el trabajo. Perdóname, Jorge, pero lucharé para que Luisa sea solo mía. No me importa arrebatártela porque nada de aquí fue tuyo".
Piso 7
Te espero entre las cortinas
Piso 6
Inciensos, pachuri, saumerio
Piso 5
Corbata, pantalón, falda y randas
Piso 4
Poemas de Neruda, música de Aute y Sabina
Piso 3
La secretaria agenda su cita
Piso 2
La luna llena se encuentra con la noche
Piso 1
Tacones, mocasines apresurados
Planta Baja
-Al piso 10, por favor
Ella tiene carácter fuerte; quizás sea porque nació en una provincia fría, al norte del Ecuador. Sí, dicen que el clima influye en el carácter de las personas; por eso, acaso, en Europa, sus habitantes no saludan de manera amigable como los latinos. Algunos, como los alemanes, mantienen un tono fuerte y pareciera que están molestos.
Algo similar sucedía con la abuela. No le gustaba saludar con beso en la mejilla; y, aunque retorcía un poco la boca, solo toleraba que un pico de un nieto marque su cachete blanco.
En Navidad, ella tomaba la iniciativa de llamar a sus diez hijos para invitarlos a rezar la Novena. Le gustaba organizar la Nochebuena con el propósito de ver a su creciente familia junta.
Pía sabe cuántos nietos y bisnietos tiene. Conoce sus fechas de nacimiento incluso mejor que lo que saben sus hijos. Sabe de memoria, además del nombre de nueras y yernos, cada uno de sus apodos que con astucia, y según ciertas características ella misma les ha bautizado: La pastusa, por sus ocurrencias; La gitana, por llevar exceso de joyería en cuello y manos; El milico, porque siempre andaba vestido con su uniforme verde oliva y presumía la metralleta que utilizó en la Guerra del Cenepa; y, El negro, a quien lo consideraba el menos agradable por el color de su piel. Sus hijas compartían la picardía de Mamá Pía.
La Pía siempre enviaba fundas de caramelos y regalos un par de días antes de la Navidad. Parecía que no le importaba la edad de sus nietos ni su estado civil: niños, adultos, solteros, casados o divorciados recibían un detalle de su parte. Yo, por ejemplo, a mis veinte años recibí un prendedor de un ángel dorado con alas color vino y adornado con brillantes, por supuesto, acompañado con su respectiva funda de caramelos. Un prendedor que alguno de mis tíos le regaló a la Pía por el Día de la Madre envuelto dentro de una cajita. A mi presente no he usado, no vaya ser que mi tío o tía me acuse de que le he robado a la abuela. Así que por ahí anda, en mi joyero de los recuerdos.
Ella se llama Jorge
UNO
Él era muy guapo. Su rostro mestizo, ojos cafés, cabello rizado rubio; alto, de aspecto atlético. Calculo 39 años en su apariencia de 29. No me importó que le gusten los hombres. Lo traté como si fuera mi mejor amiga y bebimos una jaba de cerveza. Conversamos sobre nuestras vidas hasta que el alcohol de la bebida de cebada surtió efecto. En ese momento él no fue mi amiga sino un hombre. Fue la mejor y más diabólica noche bohemia que pasamos juntos.
DOS
Y bueno papá, como te iba contando, pues, al parecer él se olvidó el preservativo y me sentía rara. Fui a la farmacia a comprar una prueba casera de embarazo y marcó positivo.
TRES
Le confesé lo del embarazo a mi amigo gay y me condicionó: que si no quiero ser madre soltera le deje a él el papel de madre y que por lo tanto yo tome la apariencia de hombre.
CUATRO
Así que tranquilo, papito. Desde hoy seré Jorge y me iré a vivir con Luisa. Formaremos una familia. Espero que nos visites-, le expliqué.
CINCO
Nunca, pero nunca, pensé que esta noticia alegraría a mi padre, quien, como en la gran mayoría de hogares, ha llevado con mi madre una relación heterosexual y tradicional, como la más normal del mundo.
SEIS
Papá será abuelo por segunda vez y no le importa que su nieto sea hijo de una familia gay. Es más, me confesó que jamás quiso tener por primogénito a una niña, sino a un niño, por eso aprobó que desde ahora me llame Jorge.
SIETE
"Querida hija, o mejor dicho, Jorgito, cuando conocí a Luisa, tu pareja, la vi tan hermosa con sus exuberancias, que, aunque no sean naturales, le quedan bien en ese cuerpo que alguna vez fue plano como el mío. Me cuesta decírtelo, pero la verdad es que no resistí la tentación de acercarme a ella, tocarla y... entre los dos brotó el mismo deseo. Nos besamos tanto, por curiosidad al inicio y deseo las siguientes ocasiones, que me olvidé que Luisa fue hombre alguna vez. Me dejó tocar sus pechos, sus nalgas, todo su cuerpo; y esto sucede cada madrugada, luego de que tú te vas para el trabajo. Perdóname, Jorge, pero lucharé para que Luisa sea solo mía. No me importa arrebatártela porque nada de aquí fue tuyo".
Ascensor
Piso 10
Piso 10
Cuerpos quemados
Piso 9
Piso 9
Un par de copas de vino
Piso 8
Ven a recoger las sábanas de sedaPiso 8
Piso 7
Te espero entre las cortinas
Piso 6
Inciensos, pachuri, saumerio
Piso 5
Corbata, pantalón, falda y randas
Piso 4
Poemas de Neruda, música de Aute y Sabina
Piso 3
La secretaria agenda su cita
Piso 2
La luna llena se encuentra con la noche
Piso 1
Tacones, mocasines apresurados
Planta Baja
-Al piso 10, por favor
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